Menos ventas para el libro infantil y juvenil

El pasado 10 de julio, publicaba “el País” un reportaje sobre el descenso de las ventas del libro infantil y juvenil desde el año 2012. Un comportamiento similar está teniendo el mercado de cómics en general.

Tras una década de ventas sostenidas y coincidiendo con la crisis financiera mundial, el libro infantil ha dejado de vender. Según apunta el artículo de “el País, las razones son varias pero todas surgen de la crisis en la que estamos inmersos.

Little Renna a la venta entre el resto de novedades

Little Renna a la venta entre el resto de novedades


Las principales razones del descenso de las ventas

La primera, los recortes. El Gobierno central que en 2012 dedicaba 30M€ (complementada con las aportaciones autonómicas) a la subvención de libros para las bibliotecas públicas, en 2013 disminuyó esa aportación a 0€ y la mantiene hasta ahora. Está claro que si el gobierno no ayuda a las bibliotecas públicas, estas pueden hacer más bien poco para añadir nuevos libros a su fondo.

La segunda, el descenso del poder adquisitivo. Con el incremento de impuestos, la rebaja de los salarios y el paro las familias deben ajustar los gastos cotidianos. Los lectores habituales siguen leyendo pero han disminuido la compra de libros al 50%. Los lectores eventuales han dejado de comprar. En el sector del libro para niños, las familias priman la compra de los libros obligatorios en la escuela, dejando de lado los libros no obligatorios o de ocio para el niño. Aún y así, según el artículo antes citado, en franjas de edad inferiores a los 10 años, los libros se siguen comprando ya que no se consideran cultura u ocio sino educación.

¿Qué nos depara el futuro?

Pues nada bueno, sin lectores cada vez será más difícil que los autores puedan publicar o rendibilizar sus obras y ganarse el pan con su profesión. Pero lo que considero más importante es lo siguiente: si una generación pierde el hábito a la lectura en favor de otras aficiones ¿ cómo se mantendrá en las generaciones venideras?

Esto es algo que está pasando en el mundo del cómic. La generación que disfrutó los cómics de quiosco, la generación Bruguera, se encuentra que hay una oferta limitada de cómic infantil en las librerías con la que comprar cómics a sus hijos. Afortunadamente, hay pequeñas joyas que se reeditan casi por casualidad y que son un claro exponente del cómic que yo leía de pequeño como por ejemplo el Pulgarcito de Jan.

Reedición de Pulgarcito de Jan

Reedición de Pulgarcito de Jan

¿Cuál es el problema? ¿Falta de mercado? ¿Error en su distribución? ¿El formato de los libros y cómics infantiles no es el adecuado? Son un montón de preguntas. Lo que está claro es que el sector se va a transformar y se está transformando. Lo más inquietante es que el hábito de la lectura se reduzca a mínimos por todo lo que ello implica en el desarrollo de la cultura.

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